La amenaza fantasmal

Stephen Gray Wallace, MS Ed

La combinación de drogas y el manejo de carros representa una amenaza para los adolescentes durante la estación de verano

"Y el estío no dura casi nada", escribió William Shakespeare, anunciando aparentemente la llegada demasiado temprana del otoño.  Pero una corta estación de verano es suficiente para que incluso los chicos con menos probabilidades busquen problemas en los lugares más probables: los carros y las carreteras.  Sin ninguna duda, los informes de la National Highway Traffic Safety Administration (Administración Nacional para la Seguridad en las Autopistas) muestran claramente el incremento devastador de las muertes de adolescentes durante los meses de junio, julio y agosto.

Con la atención de los adultos completamente concentrada en los peligros del alcohol y el manejo de carros entre los adolescentes (por lo menos las personas adultas que se preocupan por estos temas), otra amenaza —aparentemente más común— a la seguridad de los adolescentes se mantiene en gran parte oculta y a veces resulta difícil de detectar: las drogas y el manejo de carros.

Como si fumar marihuana de manera incontrolada no fuera un problema lo suficientemente grande, muchos adolescentes piensan que manejar bajo la influencia del cannabis representa un riesgo mínimo para la operación deficiente de carros y prácticamente ninguna posibilidad de ser arrestados.  Y esas son malas noticias ahora que nos dirigimos a una de las épocas más peligrosas del año para los conductores jóvenes.

"Existe realmente la falsa idea de que se puede manejar bajo la influencia de la marihuana —eso es lo que diferencia la marihuana del alcohol"— me comentó un adolescente de Massachussets, haciéndose eco de una opinión predominante entre los jóvenes de que consumir drogas y manejar es una alternativa segura en comparación con tomar alcohol y manejar.

Observemos los hechos: el uso de la marihuana, incluso en pequeñas cantidades, afecta de manera negativa el manejo de un automóvil y está relacionada con decenas de miles de serios accidentes automovilísticos, lesiones y muertes todos los años.  La mezcla de marihuana y manejo de carros es una mezcla explosiva, que nubla el juicio e invita a las catástrofes.

Incluso con estos datos, los resultados de la encuesta los Adolescentes hoy realizada entre estudiantes de escuela intermedia y secundaria por SADD (Students Against Destructive Decisions/Students Against Driving DrunK: Estudiantes contra las decisiones destructivas/Estudiantes contra el manejo bajo la influencia del alcohol) y Liberty Mutual Group revela que:

  • Por lo menos uno de cada tres estudiantes en los grados 7°- 12° ha consumido o está consumiendo drogas (36 por ciento)
  • La mayoría de los conductores jóvenes con licencia de manejar que consume drogas con regularidad también maneja bajo la influencia de estas drogas (68 por ciento)
  • Entre los adolescentes, manejar después de consumir drogas es más habitual (68 por ciento de los que consumen drogas con regularidad) que manejar tras haber tomado (47 por ciento de los que toman con regularidad)
  • A más de la tercera parte de los adolescentes que consume drogas habitualmente no les preocupa ir en un carro con un conductor que consume drogas (38 por ciento)

Espeluznante. ¿Y por qué no habla nadie de este tema?

En primer lugar, la gran mayoría de los padres no sabe el grado en el que sus hijos adolescentes tiene acceso a —y consume— drogas.

En segundo lugar, muchos de los padres que lo saben no parecen preocupados, quizás subestiman la potencia de la droga en la actualidad (se estima que es de diez a veinte veces más potente que la marihuana de antaño) o de las posibles consecuencias de su consumo.

Pero manejar es la ruta más rápida hacia un desastre producido por las drogas.  La marihuana, de hecho, causa adicción y, como el alcohol y otras drogas, afecta directamente al cerebro, limitando la capacidad de los jóvenes de pensar, aprender y crecer. . . y todo esto en momentos en los que se está produciendo una reorganización cognitiva significativa.  Además, los médicos especialistas que observan a jóvenes que consumen marihuana notan un aumento de la apatía, una pérdida de ambición, una capacidad menor de llevar a cabo planes a largo plazo y un descenso en el rendimiento escolar.

Algunos adolescentes también usan la marihuana para evitar enfrentarse, o para ocultar, emociones importantes surgidas de situaciones que ocurren por primera vez en su vida, aplazando así la resolución de problemas y retrasando el desarrollo emocional sano.
Entonces, ¿qué puede hacer un padre interesado? Muchas cosas.

  • Educarse. Existe mucha información científica y médica sobre la marihuana a su disposición. 
  • Hablar con su hijo adolescente. Explique las consecuencias físicas de la marihuana y otras drogas, el impacto que tienen en el manejo de un carro, y los riesgos legales, sociales y emocionales que implica su uso. Los adolescentes que se comunican de manera abierta y sincera con sus padres tienen más probabilidades de tomar buenas decisiones y de             informar que los métodos de sus padres para evitar que consuman drogas son eficaces.
  • Controlar con quién pasa tiempo su hijo adolescente. Las probabilidades de consumo de marihuana son bastante más altas entre aquellos adolescentes cuyos amigos fuman marihuana. 
  • No renunciar.  Los adolescentes que piensan que sus padres representan una buena influencia tienen bastantes menos probabilidades de montarse en un carro con un conductor borracho o drogado.

Para muchos adolescentes, el verano representa un descanso muy necesario de las presiones de la escuela, los deportes y las obligaciones extracurriculares.  Pero la libertad y la diversión tienen sus límites. Establecer un diálogo que trascienda las advertencias automáticas y refleje una disciplina razonable servirá de mucho para asegurarse de que los niños vuelven a la escuela cuando el breve estío haya acabado.

Stephen Wallace, M.S.Ed., tiene amplia experiencia como psicólogo escolar y consejero de adolescentes. Se desempeña como presidente y director ejecutivo de SADD, director de consejería y preparación de consejeros en los Campamentos Marítimos de Cape Cod, y es profesor adjunto de psicología en  Mount Ida College. Para obtener más información sobre SADD o los estudios sobre los Adolescentes hoy, visite www.sadd.org.

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