Preparados, listos, ya: Cómo los campamentos preparan a los niños para el éxito

A continuación se presenta un fragmento del artículo original de Wallace aparecido en el número de noviembre/diciembre de 2013 de la revista Camping.

Los años de la escuela intermedia y secundaria están repletos de desafíos, cambio y promesas. Quizás más que nada los padres de familia esperan que sus hijos e hijas estén preparados para ser jóvenes productivos y exitosos con valores positivos. Yo llamo a esto “preparación”. También quieren que sus hijos eviten comportamientos arriesgados que podrían interferir en su desarrollo saludable.

Los campamentos juegan un papel fundamental en la promoción de la preparación y la reducción de los comportamientos arriesgados por medio de la creación de cuatro pilares esenciales del éxito:

  1. Concepto de sí mismo
  2. Ritos de iniciación
  3. Riesgos positivos
  4. Relaciones de mentoría

Cada uno de estos elementos se relaciona con resultados positivos y la reducción de comportamientos arriesgados en la juventud, relacionados con el consumo de alcohol y otras drogas y relaciones sexuales íntimas prematuras. También se relacionan con la salud mental general.

Aunque he tratado estos conceptos en artículos anteriores de la revista Camping, este artículo refleja el conjunto de actividades relacionadas con cada uno de estos elementos y promueve el avance en el desarrollo juvenil y la toma de decisiones.

Concepto de sí mismo

El concepto de sí mismo es una idea original diseñada para medir, de manera cuantitativa, el desarrollo juvenil en tres áreas importantes: formación de la personalidad, independencia y relaciones con los compañeros.

En el nivel más básico, tanto para niños como para niñas, el concepto de sí mismos informa y dirige su comportamiento exterior, a la vez que afecta el estado de ánimo general, y la salud física y mental. Es decir, un joven que “se siente a gusto” consigo mismo es menos propenso a tomar decisiones erradas. Esto no se debe tanto a que tenga un buen día, en vez de un día malo, sino al hecho de que se siente relativamente seguro en cuanto a los desafíos de desarrollo a los que se enfrenta, sin necesidad de recurrir a comportamientos arriesgados para sentirse más maduro, más independiente y en control de la situación.

A diferencia del concepto de sí mismo (una descripción relativamente objetiva de uno mismo, por ejemplo “Soy bajo”) o de la autoestima (una evaluación más subjetiva de esa descripción, por ejemplo “ser bajo es malo”), la conciencia de sí mismo –tal y como la defino en mis estudios- es un término más global que captura la evaluación de los jóvenes de su propio desarrollo en el continuo de averiguar quiénes son en todo lo relacionado con la personalidad, la sociabilidad, la sexualidad, y finalmente, la capacidad para conseguir un empleo; lograr un grado apropiado de separación de sus padres, que incluya el desarrollo de un lugar interno de control (autónomo); y establecer relaciones más parecidas a las de las personas adultas con sus compañeros que pueden parecer cualitativamente diferentes de las de su niñez en cuanto a su profundidad y duración.

Estos logros conllevan más sentimientos positivos sobre su lugar en el mundo, en su familia y dentro de su grupo de compañeros. Por ejemplo, los jóvenes con un buen concepto de sí mismos tienden a describirse como inteligentes, triunfadores, responsables y seguros de sí mismos.

Christopher, un niño de catorce años, me comenta que es “energético, inteligente, amable y simpático”. Además, él mismo se clasifica en el extremo superior de la escala que mide características como la felicidad, el optimismo, el éxito y la adaptación. Asimismo, Tonya, de trece años, se describe alegre, capaz y competente, y dice “tengo una personalidad agradable y a los demás les gusta estar conmigo”. Esas son consideraciones importantes porque a la hora de tomar decisiones, los datos demuestran que los niños con un buen concepto de sí mismos se siente mejor, toman decisiones más acertadas y disfrutan de las relaciones interpersonales más que sus compañeros con un mal concepto de sí mismos (Teens Today, marzo de 2004). Además, tienen más resistencia frente a la presión negativa de sus amigos y tienden a tener un sentimiento positivo con respecto a su relación con sus padres.

La otra cara de la moneda muestra que los niños con un peor concepto de sí mismos son más propensos a consumir alcohol y otras drogas para escapar o huir de sus problemas, tener amigos que consumen drogas (un factor de riesgo importante), citar el aburrimiento y la depresión como razones para emprender relaciones sexuales, y están convencidos de que no es problemático manejar después de tomar o consumir otras drogas.

Este último detalle es motivo de preocupación, puesto que nuevos estudios de la organización SADD (Students Against Destructive Decisions: Estudiantes contra las decisiones destructivas) y la compañía de seguros Liberty Mutual, tal y como revelaron en abril del año pasado, indican que aproximadamente una cuarta parte de los conductores jóvenes (el 23%) señala que maneja bajo la influencia del alcohol, la marihuana y otras drogas (2013).

Lo que los campamentos pueden hacer

A los directores de los campamentos no les sorprenderá que los instructores tengan un poder tremendo para influir de manera positiva en los campistas. Este es sin duda el caso en lo que respecta a promover un concepto positivo de sí mismos. Por ejemplo, pueden:

  • Aconsejar a los campistas explorar una amplia gama de intereses y actividades.
  • Apoyar a los campistas mientras se están intentando adaptar a estar separados de sus padres y enseñarles a resolver problemas por sí mismos o a buscar la ayuda de los instructores.
  • Enseñarles y modelar destrezas sociales apropiadas que les ayudarán a establecer y mantener amistades dentro de la comunidad del campamento.

Stephen Gray Wallace, MS Ed, autor del libro Reality Gap — Alcohol, Drugs, and Sex: What Parents Don’t Know and Teens Aren’t Telling, tiene amplia experiencia como psicólogo escolar y consejero de adolescentes. Se desempeña como director de asesoramiento psicológico y de la preparación de los instructores en los campamentos de Cape Cod Sea, es consejero principal de política, estudios y educación en SADD y profesor asociado y director del Center for Adolescent Research and Education (CARE, Centro de investigaciones y educación sobre los adolescentes) en la universidad Susquehanna University. Para obtener más información sobre el trabajo de Stephen, visite www.stephengraywallace.com. Copyright Summit Communications Management Corporation 2013. Todos los derechos reservados.

Foto cortesía de Copley Family YMCA, San Diego, California

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