Por qué me encantan los campamentos

Peg L. Smith

Como presidenta ejecutiva de American Camp Association, he estado en la comunidad de los campamentos durante dieciséis años. Además, soy especialista en el desarrollo infantil y juvenil, pero incluso más importante, soy madre de dos chicos mayores. Ellos son el motivo de todo lo que hago.

Cuando pienso en experiencias de campamento, me vienen a la mente dos recuerdos.

El primero tiene que ver con mi abuela y mi tía. Mi abuela fue la que me metió en los campamentos.  Era líder en Girl Scouts y le encantaba la naturaleza. Le encantaba aprender y enseñar. Era curiosa, inquisitiva y una buena persona. Mi tía Jean también era líder en Girl Scouts, y años después  vino a vivir conmigo y mis hijos. Por eso, siempre digo que mis hijos fueron “criados como Girl Scouts” porque Jean también tuvo mucha influencia en ellos.

Mi tía Jean me llevó al campamento por primera vez. Y para nuestra sorpresa, hubo un tornado durante esa experiencia de campamento. Ahora suena terrible, pero aprendí unas cuantas cosas importantes gracias a esa experiencia. 1) Evidentemente sobreviví. Y 2) lo que pienso ahora como adulta es que mi tía y los líderes del campamento estaban preparados. Sabían qué hacer. Sabían cómo mantenernos a salvo.  Sabían cómo tranquilizarnos y asegurarnos que todo iba a salir bien. Y fue cierto.

Un buen campamento siempre va a tener ese tipo de líderes. Líderes que han meditado lo que deben hacer para mantener a los niños a salvo mientras los niños aprenden y tienen una experiencia positiva.

Por medio de esa experiencia me mostraron un gran ejemplo de liderazgo, y también aprendí  sobre el valor, la adaptación, la entereza de carácter, y la manera en la que nos unimos como comunidad para protegernos con el fin de salir adelante, mantenernos a salvo, crecer y prosperar.

Mi segundo recuerdo de campamento tiene que ver con mi hijo pequeño. De pequeño estaba realmente traumatizado por un evento nacional que ocurrió hace varios años. Tenía una madre que viajaba todo el tiempo y estaba preocupado por mi seguridad. Todo esto afectó a sus notas y a su estado de ánimo. Se convirtió en un niño triste y callado. Eso me molestaba. Hablé con él, le buscamos terapia, hablamos con sus maestros. Todos hicimos todo lo que pensábamos que le iba a ayudar.

Y de repente, un día se me acercó y me dijo que quería ir de campamento. Y pensé, “Por supuesto que no. Estás deprimido, triste, ¿por qué quieres salir de casa?” Pero eso es lo que él quería hacer. Y le mandé al campamento. Mandé a este niño triste, callado e infeliz al campamento. Un niño al que no le iba bien en la escuela y que realmente estaba batallando. Y un par de semanas después cuando le fui a recoger, lo que me devolvieron fue a mi hijo, sonriente, feliz, atareado y optimista. Mi hijo me dijo, “Ven a conocer a mis instructores. Ven a conocer a mis amigos. Ven a ver mi cabaña”.

El campamento le había dado esperanza, ánimo y la voluntad de avanzar en la vida. Además le habían dado la capacidad de adaptación, valor, liderazgo y carácter. Le hicieron saber que la comunidad le podía arropar y que las cosas iban a mejorar.

Así que ¿cuáles son mis actividades favoritas en los campamentos? Bueno, son tan simples como profundas. Son las canciones del campamento. Cuando uno asiste a un campamento de calidad saludable y positivo, va a escuchar cosas. Va a escuchar risas, murmullo de voces, y muy a menudo, va a escuchar canciones, voces individuales que se unen para cantar una canción. Una experiencia increíblemente profunda y tan sencilla.

Me encantan las hogueras porque, una vez más, todos se reúnen para hacer una actividad. Todos juntos, abrazándose. A menudo riéndose y contando historias, y una vez más, cantando canciones y observando el mundo a su alrededor.

Los campamentos también tienen que ver con la amistad y la manera de hacer amigos. La manera de ser uno mismo y que le aprecien a uno tal y como es. Tiene que ver con la comunidad  y con formar parte de algo más grande que uno mismo, y a la vez, saber que la pequeña contribución que uno hace, es especial.

La experiencia de campamento le convierte a uno en una persona mejor. Le enseña a uno a vivir con los demás. No existe mejor lección que saber vivir con los demás, qué aportar y cómo formar parte de una comunidad saludable. Los campamentos son uno de los mejores regalos que se les puede dar a los niños.

Le agradezco la oportunidad de permitirme compartir esto con usted. De todo corazón.

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