Siete experiencias que los niños necesitan

Michael Ungar, PhD

¿Qué experiencias es más probable que hagan a los niños más fuertes? Los mejores campamentos no proporcionan una solución idéntica para las necesidades de los niños. Sin embargo, los mejores campamentos entienden que los factores que hacen fuertes a los niños se van acumulando. Una experiencia contribuye a otras, ampliando los recursos psicosociales de manera exponencial. En la práctica, esto significa que los campamentos pueden ofrecer a los niños cantidades saludables de algunas o todas de las siguientes siete experiencias:

  1. Relaciones nuevas, no solo con compañeros sino con adultos de confianza que no sean sus padres. Estas relaciones nuevas enseñan a los niños habilidades sociales para ayudarlos a enfrentarse a nuevas situaciones. Una cabaña llena de niños difíciles puede darles a todos la oportunidad de hacer tanto de líder como de discípulo, dependiendo de la actividad que estén haciendo. Las personas adultas con las que los niños se relacionan en los campamentos también ofrecen la oportunidad de aprender a tratar con personas adultas diferentes de sus padres. Un instructor que no le gusta al niño no significa que la experiencia de campamento haya fracasado. Puede presentar la oportunidad de que el niño aprenda a pedir lo que necesita y a saber cómo comportarse en una situación difícil. Piense lo útil que es una habilidad así: aprender a negociar por sí mismo con una persona adulta para conseguir lo que uno necesita.
  2. Una identidad sólida que hace a los niños sentirse seguros frente a los demás les ofrece algo legítimo que gustarles de sí mismos. Es posible que un niño no sea el mejor en un recorrido de cuerdas, ni el nadador más rápido, ni el próximo ídolo juvenil de canción pero hay muchas posibilidades de que un buen instructor de campamento le vaya a ayudar a encontrar algo que hace bien y de lo que sentirse orgulloso. La experiencia de campamento no solo ayuda al niño a descubrir lo que puede hacer sino que también le proporciona un público que muestra su apreciación. La identidad que fortalece a un niño en momentos de transición y crisis es aquella reconocida como positiva y enérgica.
  3. Los campamentos permiten a los niños sentir que tienen control de su vida. Esas experiencias de eficacia vuelven a casa con ellos tan fácilmente como un proyecto especial de arte o la piña de pino que traen en su mochila. A los niños que tienen experiencias en las que son competentes les resultará más fácil resolver problemas en situaciones nuevas mucho después de que se les haya olvidado el olor de hoguera de campamento. El objetivo es aconsejar la internalización en los niños, su percepción de que tienen algo que decir sobre el mundo y que el origen de los problemas con los que se encuentran se les pueden atribuir adecuadamente a ellos (cuando tienen la culpa) o a otros (cuando realmente el niño es una víctima inocente del error de otra persona). El niño que opina sobre las actividades diarias de un campamento y aprende a solucionar problemas cuando ocurren (limpiar algo cuando un grupo de campistas lo han ensuciado) es el niño que volverá a casa con una visión del mundo como un lugar en el que se puede defender la próxima vez que encuentre problemas.
  4. Los campamentos se aseguran de que se trata de manera justa a todos los niños. Algo maravilloso de los campamentos es que todos los niños empiezan sin la carga de la casa o la escuela. El niño o la niña puede ser el niño estudioso o el que tiene dislexia en la escuela. En los campamentos, los dos encuentran oportunidades para ser valorados simplemente como los niños que son. Por supuesto que para que los campamentos consigan esto, deben de buscar de manera activa la participación de aquellos que son más vulnerables o que están marginados. Cuanto más globales sean las actividades en cuanto a la inclusión de la cultura de campistas individuales, y cuanto más muestren las actividades en vez de mandar, a todos los campistas que tienen algo que aportar, mucho más justamente se tratará a los niños. El objetivo es luchar no solo por la igualdad sino también inculcar un espíritu de equidad, en el que cada niño reciba lo que necesita a nivel individual para sentirse valorado. 
  5. En los campamentos, los niños adquieren lo que necesitan para desarrollarse físicamente. Lo ideal sería que tuvieran experiencias al aire libre, una rutina equilibrada entre horarios y tiempo libre, y toda la buena comida que sus cuerpos necesitan. Eso no quiere decir que los s’mores (dulces que se preparan en la hoguera) no tengan su lugar cuando uno se reúne alrededor de la hoguera, pero un buen campamento también ayuda a los niños a definir estilos de vida saludables. Los instructores que se preocupan lo suficiente para cuidar la salud física de los niños, sacando lo mejor de ellos aconsejándoles la participación en retos razonables, también están comunicando al niño una creencia en la actividad física para arreglárselas por su cuenta. Eso es importante para el desarrollo físico a largo plazo de los niños. Ahora sabemos que experiencias tempranas de exposición al riesgo y la mala salud resultante de la escasez de ejercicio en la niñez tienen consecuencias a largo plazo en el desarrollo saludable del niño.
  6. Quizás lo mejor de todo es que los campamentos ofrecen a los niños una oportunidad desentir que pertenecen a un grupo. Todos esos gritos y canciones de equipo, el tener un objetivo común, y el cariño a la identidad que se promueve en los campamentos son de gran ayuda en lo que respecta a ofrecer a los niños el sentimiento de sentirse arraigados. Para los niños de los ambientes más arriesgados, este sentimiento de pertenencia a un grupo prosocial de compañeros, y la institución misma de los campamentos es lo que representa una defensa contra futuros sentimientos de soledad. Es esa soledad la que contribuye al consumo de drogas y a otros comportamientos problemáticos.
  7. Para finalizar, los campamentos ofrecen a los niños un mejor entendimiento de su cultura.Los campamentos son lugares en los que los niños pueden pensar en sus valores y compartir con otras personas las prácticas diarias que les hacen sentirse parte de sus familias, comunidades y grupos étnicos. Es posible que sea la noche de teatro o un programa especial los que reflejan los valores de la comunidad que patrocina el campamento; o quizás es simplemente una oportunidad para los niños para entenderse mejor mientras aprenden sobre los demás. Los campamentos ofrecen a los jóvenes raíces culturales y la oportunidad de entender a niños con culturas muy diferentes de la suya. 

Michael Ungar, PhD, es profesor de trabajo social en la universidad Dalhousie University y director científico de Resilience Research Centre (Centro de Investigaciones de la Resiliencia). Ha publicado más de 100 artículos y capítulos revisados por colegas, y once libros sobre la resiliencia y su aplicación al trabajo clínico y comunitario con niños y familias con necesidades complejas. Su trabajo más reciente incluye un libro para padres: We Generation: Raising Socially Responsible Kids (Generación nosotros: cómo educar niños con responsabilidad social), un texto clínico: Counseling in Challenging Contexts (Terapia en contextos difíciles) , y una novela: The Social Worker (El trabajador social) – todos ellos en inglés. Visite www.michaelungar.com

Topics